Lo que nadie te dice

Este texto está “dedicado” a Damaris por los hechos recientes.

Siempre digo que mi infancia la viví entre Jalisco y Echegaray y obviamente Satélite, a pesar de que nací y crecí en Atizapán, no siento que sea realmente parte de mis recuerdo, recuerdo cosas sí, pero no creo sean importantes.

Siempre digo que me gusta la San Miguel Chapultepec porque me recuerda a Echegaray, la gente que conozco me ha podido escuchar decir “esta casa es como Echegaray, esta zona es muy Echegaray”, bueno mi abuela vivió en Echegaray, la mayoría de mis mejores recuerdos son ahí en esa casa, en la cocina, en sus ventanas, en las escaleras, en sus jardines y en los cuartos que aún me aterran por las noches.

Nadie te cuenta la verdad detrás de una enfermedad en un hospital, si tienes “suerte” no dejan que te quedes, no dejan que estés una o dos noches en vela porque “pobre, estás chiquita, no tienes porque vivir esto”. Se les olvida que también es tu mamá, tu abuela, tu familia, tu todo.

Nadie te cuenta lo que viene después, la desesperación de ya no hacer nada, más que pasar la noche en vela, que igual no quieres hacer nada, sólo quieres llorar hasta quedarte dormida, pero al mismo tiempo quieres estar despierta por si alguien cuenta anécdotas. Esa noche ya había logrado dormir después de llorar con casi todos los que me abrazaban y me daban el pésame, desperté por un cuchicheo, era un hermano de mi abuela contando anécdotas sobre mi abuela, pero no quería que supieran que estuviera despierta o me iba a volver a mandar a dormir.

Nadie te dice que crees que no volverás a ser feliz, que la familia se une a ratitos pero se desintegra igual de rápido, que la vida sigue y te da un poquito de coraje. Nadie te dice que encuentras a la gente que en verdad importa en este momento, que te das cuenta que los que vienen en tu vida nunca sabrán realmente quien fuiste antes de ese momento.

Todos te dicen “está en un mejor lugar, ya no sufre, te ve desde el cielo” cosas así que son tan absurdas porque al mismo tiempo te relaja, aparte de que dejas de ser sarcástica y malévola por casi una semana, por casi una semana eres, no sé quien eres, pero no eres tú, después de ese tiempo eres una casi mejor versión de tu misma.

Nadie te dice que los recuerdos los atesoras más que nunca. Después de una o dos semanas revives, tratas de ponerte al corriente con la vida, la escuela, los trabajos. De la nada comienzan a regresar los recuerdos, a primera instancia te sientes muy triste y te dan ganas de llorar y si puedes lloras, justo después te sientes muy feliz de recordar cosas. Para bien o para mal esto dura muchos años después del suceso, pero cada vez son más tranquilo y las memorias más coloridas.

No puedes regresar a los mismos lugares de antes sin sentir demasiado. No puedes comentar cosas sin que la gente te vea con lastima. No quieres aún hacer cosas, porque te parece algo cruel seguir siendo feliz.

Lamento informar que el deceso de alguien es tan triste pero tan valioso, porque aprendes a valorar las memorias, a querer a la gente que sigue aquí, a quererte a ti solita, el chiste es que te des cuenta a tiempo.

Nadie te dice nada, solo “lo siento”. Yo te dije “ánimo”, porque sé que ahora no hay palabra que valgan la pena o que no te haga llorar, porque ahora quieras o no sólo queremos saber quien realmente está, en quien podemos confiar a futuro, quien vale la pena a la larga para compartir cosas.

Nadie te dice que está bien ser feliz poquito después de esto, pero está bien porque habrá otros momento para estar triste, estar en la saudade. Porque si quieres realmente a alguien la recuerdas todo el tiempo, yo aún lo hago después de 4 años.

Te da miedo olvidar a esa persona, pero es alguien tan importante en nuestras vidas que es imposible, si no olvidamos al primer exnovio basura, ¿como carajos crees olvidar a alguien tan mágico? a ve’dá’

Nadie es tan sincero porque sabemos como duele, pero algo si puedo decir, la vida es más bonita después, que no te de miedo vivir como antes, reír y llorar la memoria, reír y llorar el momento en el que estás, después de todo es un ciclo.

Ojalá me hayan pasado este texto antes, quiero que alguien lo recite cuando yo muera y ojalá hoy tenga sentido para más de uno:

Pídele a un físico que dé unas palabras en tu funeral.

Pídele a un físico que dé unas palabras en tu funeral. Que le cuente a tu acongojada familia sobre la conservación de la energía para que puedan comprender que la tuya no ha muerto. Que le recuerde a tu madre, quien llora, sobre la primera ley de termodinámica en la cual se dice que la energía no se crea ni se destruye. Que tu madre sepa que toda tu energía, toda tu vibración, todo tu calor, cada una de las partículas que alguna vez te pertenecieron a ti, a su hijo o hija, se quedan con ella en este mundo. Que le cuente a tu padre, quien solloza, que entre todas las energías del cosmos, no sólo diste algo, sino que también recibiste.

En algún punto, también desearás que este físico se baje del podio y camine hacia tu esposo o esposa y le cuenta que todos los fotones que alguna vez escaparon de tus ojos, todas las partículas cuyos caminos fueron detenidos por tu sonrisa, por tu cabello, cientos de trillones de partículas que han salido de ti son como niños a los cuales has cambiado por siempre con tu actitud. Y mientras tu viuda o viudo se deja consolar en los brazos de una amorosa familia, ojalá que el físico le haga saber que todos los fotones que salieron de ti se quedaron en los detectores de partículas de sus ojos, que cada uno de esos fotones han creado constelaciones de neuronas cargadas de electromagnetismo, cuya energía nunca morirá.

Y este físico le recordará a la gente que gran parte de nuestra energía es calor. Puede que haya varios abanicándose mientras les cuenta esto. Y les dirá que el calor que fluía a través de ti en vida aun esta aquí, aun es parte de todo lo que somos, incluso aunque quienes se lamentan aun estén presentes en el calor de sus propias vidas.

Y querrás que el físico les explique a aquellos que amaste que no necesitan tener fe, que no debiesen tener fe. Hazles saber que pueden medirte, que los científicos han medido con precisión la conservación de energía y han encontrado que es exacta, verificable y consistente a través del espacio y el tiempo. Puedes tener esperanzas que tu familia examinará la evidencia y se sentirá satisfecha y reconfortada de saber que tu energía aun se encuentra entre ellos. Según la ley de conservación de la energía nada de ti se pierde. Es sólo que ahora, tus partículas están menos ordenadas.

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