El Triste, Hermoso Hecho De Que Vamos A Perdernos Casi Todo

*La nota original es de Linda Holmes, para Monkey See de NPR*

La gran mayoría de los libros del mundo, de la música, de las películas, de la televisión y del arte que nunca verás. Son sólo números.

Considera los libros únicamente. Digamos que lees dos libros a la semana, a veces te tomas tu tiempo y te tomas toda la semana. Eso es bastante rápido para la persona promedio. Eso te permite terminar, digamos 100 libros al año. Si asumimos que empiezas ahora, y tienes unos 15 años, y estás dispuesto a continuar a este ritmo hasta que tengas 80 años. Esos son 6,500 libros, realmente suena como a mucho.

Vamos hacerte otro favor: Supongamos que te limites a los libros de los últimos, digamos, 250 años. Nada antes de 1761. Esto elimina una gigante, enorme franja de literatura, por supuesto, pero vamos a asumir que estás dispuesto a anular miles de años de escritura en un esfuerzo por ser razonablemente bien leído.

Claro que, para cuando tengas 80, habrá 65 libros nuevos más por año, para entonces, estarías lidiando con 315 años en libros, lo que te permite leer acerca de 20 libros de cada año. Tendrás que distribuir tus 20 libros cada año entre ficción y no ficción –tienes que cubrir historia, filosofía, ensayos, diarios, ciencia, religión, ciencia ficción, westerns, teoría política… Espero que no estés planeando salir seguido.

Puedes marcar los puntos importantes, y puedes especializarte lo suficiente para convertirte en un experto en algunas cosas, pero todo lo que está afuera, tendrás que ignorarlo. (¡No olvides los libros que no están escritos en Inglés! ¡no te olvides de aprender todos los demás idiomas!)

Oh y que el cielo ayude a tus hijos, que tendrá que tirar quizás 30 años de lo que consideró más crítico o ser aún más selectivo de lo que tenía que ser.

Podemos hacer el mismo cálculo acerca de las películas o la música o, cada vez más creciente, la televisión – simplemente no tendrás la oportunidad de ver la mayor parte de lo que existe. Estadísticamente hablando, morirás perdiendote casi todo.

Roger Ebert recientemente escribió esta encantadora pieza *El link original no se encuentra, pero busqué en internet y este podría ser el texto referente* acerca de la idea de ser “bien leído” y específicamente acerca de la forma en que los escritores no son tan leídos, después de llevar mucho tiempo muertos. Él se preocupa – bueno, no se preocupa, pero se lamenta un poco – que el siente que las personas ya no lee a Henry James, que ya no leen a Sinclair Lewis, que lo que saben de Allen Ginsberg se limita a “Howl”.

Es indudablemente cierto; hay cosas que van desapareciendo. Pero no puedo evitar culpar, el hecho de que nosotros nos facilitamos el acceso a más y más cosas para escoger más y más fácilmente. Netfliz, Amazon, iTunes –Ya no tienes que salir y buscar en las polvosas tiendad de segunda mano o conocer al chico que trabaja en la tienda de disco para escuchar más cosas que te estás perdiendo. Sólo tienes que escoger que escuchar.

Solía contar con un número limitado de opciones razonablemente prácticas, basadas en lo que las librerías llevaban, lo que su periódico local revisó, lo que escucho en la radio o lo que se enseñó en la universidad por un departamento particular en inglés.
Hubo una gran cantidad de selección que tuvo lugar por encima del nivel de consumo. (Y aquí, no me refiero a “consumidor” en el burdo sentido del consumismo, sino en el sentido de quien devora, como lo haces con un libro o una película que amas).

Ahora, todo está a tu alcance, y ahí realmente solo hay dos respuestas, sí quieres sentirte “bien leído” o “bien versado” en música, o en cualquier caso: el sacrificio y la redención.

Sacrificio es lo que escoges para ti. Es la clasificación de lo que vale tu tiempo y de lo que no lo vale. Es decir, “Considero que estar al tanto de las Kardashians es desperdiciar mi tiempo y por lo tanto, decido no verlo.” Es decir, “Leí el último libro de Jonathan Franzen y me dormí 6 veces, así es que mejor no lo voy a leer.”

Redención, Por otro lado, es darse cuenta que no tienes tiempo para todo lo que valdría el tiempo invertido en el si tuvieras tiempo, y el hecho de que no influye en tu sentido de “bien leído”. Redención es el momento cuando dices, “Apuesto que cada uno de estos 1,000 libros que debería leer antes de leer es muy, muy bueno, pero no los puedo leer todos y se tienen que ir a la lista de cosas que no pude hacer.”

Es reconocer que el “bien leído” no es el destino; no hay a dónde llegar y si asumes que hay a dónde ir, tienes que vivir miles de años para siquiera pensar en llegar ahí y para cuando llegues, habrá miles de años para ponerte al corriente.

Lo que vi en estos años es que muchas personas, en conversaciones culturales, están más interesadas en el sacrificio que en la redención. Y que ellos quieren sacrificarse tan agresivamente como puedan. Después de todo, puedes eliminar un montón de tus decisiones que de otra manera tendrías que aplicar a tus elecciones de libros si dices: “Toda la ficción es basura”. Acabas de reducir masivamente tu carga de redención efectiva, porque haz tirado tanto de una sola vez.

Lo mismo va para el lanzamiento de películas extranjeras, documentales, música clásica, novelas fantásticas, novelas, humos o westerns. Veo gente eliminando por categoría, ampliamente y agresivamente: la televisión no es importante, la ficción popular no es importante, las películas de éxito no son importantes. “No hables del rap; no es importante. No hables de nadie famoso; no es importante. Y por cierto, no me digas que es importante, por que eso significa que estoy ignorando algo importante y eso es… incómodo. Eso es redención”.

Es un esfuerzo, yo creo, hacer el mundo más pequeño y fácil de manejar, hacer conciencia que lo que nos perdemos sea menos doloroso. Hay personas que escogen no ver televisión – y mucha gente que no y bien por ellos – que encuentran más fácil declarar que ellos no ven televisión porque no hay buena televisión (eso es eliminación) que decir que prefieren hacer otras cosas, pero a sabiendas que se pierden “Mad Men” (lo que es rendición).

Hay personas que eliminan para el otro lado, obviamente, eliminar todos y cada uno de los museos de arte como aburrido y pasado de moda porque en realidad aprender acerca de arte es una perdida de tiempo – y admitir que simplemente no priorizar significa que quizá te estás perdiendo de algo. (Pista: lo haces).

El sacrificio es fácil, implica un montón de control y maestría. Rendirse, por otro lado, es un poco triste. Ese es el momento en el que te das cuenta que estás separado por tanto. Ese es tu momento para entender que te vas a perder mucha música, baile, arte, libros y películas que siempre han estado y estarán, y justo ahora, hay algo presentándose en alguna parte del mundo que no verás pero que habrías amado.

It’s sad, but it’s also … great, really. Imagine if you’d seen everything good, or if you knew about everything good. Imagine if you really got to all the recordings and books and movies you’re “supposed to see.” Imagine you got through everybody’s list, until everything you hadn’t read didn’t really need reading. That would imply that all the cultural value the world has managed to produce since a glob of primordial ooze first picked up a violin is so tiny and insignificant that a single human being can gobble all of it in one lifetime. That would make us failures, I think.

Es triste, pero también es… fantástico, enserio. Imagina que vieras todo lo bueno, o si conocieras todo lo bueno. Imagina si realmente tuvieras todos las grabaciones, los libros y las películas que se “supone que tendrías que ver”. Imagina que haz pasado por la lista de todos, hasta que todo lo que no habías leído no tendría que haberse leído. Eso implicaría que todo el valor cultural que el mundo había manejado para producir desde que el globo primordial del desgaste primero escogería un violín que es tan pequeño e insignificante que cualquier ser humano podría engullirlo todo en una vida. Eso nos haría perdedores, creo.

Si “bien leído” significa no “no perderse nada”, entonces nadie tendría la oportunidad. Si “bien leído” significa “hacer un genuino esfuerzo para explorar pensativamente”, entonces sí, todos podemos ser “bien leídos”. Pero lo que vemos siempre será una pequeña taza sumergida en un enorme océano, y darse la espalda al océano para mirar la taza no podrá cambiar eso.

 

 

 

 

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